Mi primer embarazo fue el de Santi. Habíamos decidido que sólo tendríamos un hijo cuando tuvieramos una obra social para poder tenerlo bien, con todas las atenciones necesarias y no caer en un lugar cualquiera a merced de lo radicalmente público.
Cuando por fin consegui trabajo estable y una obra social bastante decente (y discutida) definitivamente estabamos listos para encabezar tal proposito. Tuvimos seis años de novios y dos de convivencia...era tiempo.-
Quedé embarazada tan rápido que ni nosotros podíamos creerlo. Comencé a vomitar a los veinte días de empezar a intentar. De ahí no paré de vomitar hasta los tres meses, bastante normal. Mi embarazo era normal, pero lo dificil era estar sola. Habia días en que no me podía levantar de lo débil que estaba por vomitar tanto y la anemia que arrasaba, y estaba sola...no tenía a nadie que pudiera venir a hacerme un té, a charlar conmigo, a estar. Martín vivió el embarazo junto a mí, con la misma (o más) felicidad.... pero no podía estar todo el tiempo conmigo, asi que la soledad le sacaba magia al embarazo (eso y los vomitos!).
Compré mil revistas de ser padres, me leí todos los sintomas habidos y por haber, me informe de todo. Me cuide en absolutamente todo para que mi bebé creciera de lo mejor. Hasta comia cereales, verduras, cosas que nunca en la vida hubiera comido. Los últimos meses fueron los más dificiles, porque a causa de la anemia que tengo la hemoglobina me bajaba cada vez más y el hematologo queria hacerme tranfusiones. Así que no me dejaba gastar energia, ni cansarme... nada, además de tomar una sarta de medicamentos todo el embarazo y darme una inyeccion de acido folico todas las semanas que me dejaba descolocada.
Pasó una semana de mi fecha de parto y Santi no nacia.... una mañana tuve contacciones, fuimos al sanatorio y nada. Después la obstetra me sacó el tapón mucoso y me dijo que faltaba muy poquito para que naciera. El Domingo 7 de Septiembre de 2003 a las cinco de la mañana empecé con contracciones, me levanté despacito para no despertar a nadie (estaban en mi casa mi mamá y mi suegra) y esperé a que se me pasaran. Me volví a acostar y a las siete, no daba más... las contracciones eran cada vez más fuertes, desperté a Martín y nos fuimos al sanatorio. Estuve hasta las doce del mediodia con contracciones cada vez más fuertes, me dieron algo en el suero para parar un poco las contracciones porque no dilataba nada. Y nada, al final sin dilatar nada la doctora decidio que debia hacer una cesarea porque Santi no nacía, no dilataba nada y habia vuelta de cordón.. podia ser peligroso. LLorando a mares me llevaron al quirofano, me pusieron la epidural con unas contracciones fuertisimas, cada vez más fuertes. Y a la una mas o menos nació Santi, lo sacaron para arriba y lloraba un montón y era muy chiquito. Lo pusieron en una mesa y lo limpiaron, yo lo veia llorar y todavia no podia caer a la realidad. La enfermera me lo trajo y lo puso 40 segundos, no más, arriba de mi hombro y automaticamente dejo de llorar. Volvi a verlo a las cinco de la tarde. A partir de ese día no dormi nunca más. Santi lloraba mucho y yo con la cesarea no me podia mover, horrible la sensación de no poder hacerme cargo. De no tener el control.... y de control se trata, a partir de los hijos uno pierde el total control.
Los tres días de internación fueron iguales, durante el día dormia como un santo, todos los que venian a conocerlo no paraban de alabar lo tranquilo que era. Pero durante la noche era terrible, lloraba todo el tiempo. La última noche que estuve internada, la enfermera lo metió debajo del agua (si, debajo de la canilla... con agua tibia obvio) y me hizo cambiarlo para ver si después del "baño" descansaba mejor... pero nada. Cuando dormia era un santo, pero cuando estaba despierto sólo lloraba.
Continuará...
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Sensaciones... Aqui